Breve historia de los cambios del latín al español

El latín

El español que ahora hablamos proviene del romance, que a la vez, viene del latín. Este latín que se difundió en el Imperio Romano no fue el  latín culto, más bien, fue el latín hablado o vulgar. Por este motivo, las lenguas romances provienen de este latín popular o hablado (Vidos 176). Cuando cae Roma en el siglo IV, la sociedad culta desaparece, quedando solamente el pueblo que hablaba latín vulgar. El latín culto, como era escrito sólo por un selecto grupo de personas, y el vulgar era hablado por la mayoría, su desaparición pasó inadvertida por las masas. Es así como es el latín vulgar el que prevalece y que después evolucionaría en las lenguas románicas (Lathrop 19).

Conocemos como era la lengua hablada del latín vulgar, debido a que está registrada en diversos escritos, aunque están incompletos o fragmentados. Obras de autores clásicos son fuente primordial. En las comedias, tenemos a Plauto, donde se conservan registros del latín vulgar en los diálogos de “hombres de la calle”, de sus obras. En los escritos de autores que surgieron del pueblo, como la Peregrinatio ad loca sancta, una descripción de viajes de una monja a Tierra Santa, se conserva con mayor razón el registro de este latín del vulgo. En su prosa, ya se observan estructuras sintácticas que adoptarán las lenguas románicas (20).

Existen también tratados escritos por especialistas en diversos campos, como por ejemplo, Apicio, que escribió un libro de cocina, De re coquinaria, que está probado que las recetas sí son cocinables. Por otro lado, se conservan inscripciones, como las descubiertas en las paredes de Pompeya (que quedó sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 a.C.). Otro tipo de inscripciones son las de los epitafios, y las defixionum tabellae, que contenían maldiciones para atraer la desgracia de algún enemigo (21).

Los glosarios son otros documentos valiosos para el estudio del latín vulgar. Las más importantes son  el de Reichenau, donde se glosaron términos de la Vulgata; y el Appendix Probi, que era una lista de formas “correctas” e “incorrectas” del latín vulgar (22).

Cambios del latín al español

Vocalismo

  • Vocales tónicas

Las vocales tónicas son muy estables y de fuerte intensidad. En torno a estas sílabas, se agrupan las demás (Lathrop 84).

  • La ị se mantuvo sin cambios: fịcu >higo; vịte> vid.
  • La ẹ (escrita como i) se mantuvo igual: cįlia > ceja
  • La ę tónica se diptongó en ié: cęrvu>ciervo; fęsta>fiesta; pętra> piedra; gręcu>griego.
  • En algunos casos, la ę tónica del latín vulgar pasó a ié y luego se redujo a i: męu>mieo>mío; castęllu>castiello>castillo; pręssa>priessa>prisa.
  • La a se mantuvo: plátea>plaza, sánguine>sangre.
  • La ǫ se diptongó en ué: nǫve>nueve; pǫnte>puente.
  • La ọ (que aparece como u en algunos escritos) dio o en español: cepųlla>cebolla; họra>hora; ratiọne>razón.
  • La ụ pasó igual al español: acụtu>agudo; sụcidu>sucio.
  • Vocales iniciales

Es la vocal átona que aparece en la primera sílaba. No es necesario que esté en posición absolutamente inicial (Lathrop 91).

  • Las vocales iniciales del latín vulgar pasar pasaron intactas al español.

i: rịpária>rivera; hịbérnu>invierno

e (que aparece como i en los escritos): pįscare>pescar; plịcare>llegar.

o (escrita como u en algunas transcripciones): sųspecta>sospecha; sųpérbia>soberbia.

  • Vocales finales

Es la vocal átona que se encuentra en la última sílaba. Este grupo de vocales es el más débil. En su mayoría, la e final del latín vulgar se perdió en el español moderno (Lathrop 94).

  • La –i final del latín vulgar, pasó a –i en español preliterario. Del español antiguo, se confundió con la –e, probablemente por la pérdida de ambas en otras palabras (Lathrop 95).

Hábuị >ovi>hube

Fécị>fici>hice

  • La e final del latín vulgar se apocopó cuando iba precedida de: -d, -l, -n, -r, -z y s.

Paréte>parede>pared

Virtute>virtude>virtud

Víle>vil

Precóne>pregón

Potére>poder

Pastóre>pastor

Mése>mes

Se mantuvo cuando:

-   Iba al final del verbo: tussit>tose; lucet>luce.

-   Iba precedida de dos consonantes: d(e) ǔnde>donde; lepre>liebre; patre>padre.

  • La a final se conservó: amíca>amiga; língua>lengua; fólia>hoja.
  • La u y la o dieron o en español: córnū>cuerno; témpų> tiempo; quandọ>cuandọ.
  • Vocales internas protónicas y postónicas

Situadas entre la vocal tónica y la final. En el latín vulgar, estas vocales comenzaron a desaparecer. Al pasar al español, se perdieron casi todas las vocales internas protónicas y postónicas, excepto la a (Lathrop 98).

Ejemplos:

  • Protónicas

Mal(e)díco>maldigo

Ver(e)cúndia>vergüenza

Litt(e)rátu>letrado

Sem(i)táriu>sendero

-   Cuando había dos vocales internas protónicas, se perdía la más cercana al acento.

Ingeneráre>engendrar

Humilitáte>humildad

  • Postónicas

Cál(i)du>caldo

Rét(i)na>rienda

Cómp(u)to>cuento

Ált(e)ru>otro

  • La YOD vocálica

En el latín vulgar, si una e o una i se encontraban en hiato, las dos vocales se unían una formando yod. La evolución de esa yod en el español, afecta el sonido de las vocales y consonantes que la rodean (Lathrop 102).

  • Diptonga la ę tónica del latín vulgar y la yod cierra la e átona inicial precedente.

Cemęntu>cemientu>cimiento

Decęmbre>diciembre>diciembre

  • La yod del grupo ai,hizo que la a evolucionara a ei, que desapareció en el español pero en otras lenguas sigue usándose, como el portugués. Esta yod desapareció, asimilándose como e (103).

Amai>amei>amé

Pacai>paguei>pagué

  • En el caso donde la caída de la d producía una yod, cerraba la vocal precedente.

Lĭmpidum>lẹmpiu>limpio

Tĕrbidum>tọrbiu>turbio

  • En los grupos del latín vulgar r + yod, s + yod, p + yod, ocurrieron diversos fenómenos:

-   Si les precedía una a: ai>ei>e.

-   Si era una o: oi>oe>ué.

-   Si era una e: cerraba la e en i, o se reducía a ei>e.

Algunos ejemplos:

r + yod:

Auguriu>agoiru>agoiro>agüero

Caldariu>caldairu>caldeiro>caldero

s + yod

Basiu>baisu>beiso>beso

Cerasea>cerasia>ceraisa>cereiza>cereza

p + yod

capio>caipo>queipo>quepo

sapia>saipa>seipa>sepa

  • La –ī final del latín clásico, inflexiona la vocal interior de la palabra y la cierra. Después pasó a e.

fēnci > hice

vēni > vine

  • Wau

Es el sonido que procedía de la vocal [i] correspondiente al tipo velar en el wau,  semiconsonante procedente de la vocal [u]. Esta semiconsonante la tomó del hebreo y se representa con la [w] (Lathrop 105).

  • EL wau en unos casos cerraba las vocales: eguale>igual.
  • En otros casos, se combinaba con la vocal y la cerraba: sapui>saupi>sope (español antiguo).

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